DEL CUATRO VENEZOLANO Y OTRAS COSAS

Con una breve y entretenida investigación sobre el Cuatro venezolano, sale a la luz muchos aspectos de este singular y complejo instrumento musical.

Sobre todo los aspectos culturales, la forma en que el cuatro está imbricado en la vida diaria del venezolano es única, en cada familia, alguien está asociado directamente con su ejecución, la educación formal e informal de Norte a Sur y de Este a Oeste en toda la geografía nacional se imparte desde niños a ancianos, los cumpleaños, velorios, parrandas, navidades, serenatas. El cuatro está presente en el joropo, la jota, fulía, golpes, galerones, gaitas, merengues, tonadas, paso dobles, boleros, rancheras, reggetones, en todos lados y variadas formas! el cuatro le canta al amor, a las penas, a la naturaleza, la belleza, el humor.

Estas expresiones unas de nuestro folklor, otras no tanto, están muy ligadas al sentir de nuestra gente, a la visión que tienen del mundo y por su puesto el instrumento es el protagonista común, permanente y recurrente, eso lo coloca en un lugar muy importante en el espíritu venezolano, su vínculo tonal afina las emociones en cada sitio donde quiera que esté y ya sea en un cumpleaños o en un velorio (máxima expresión tocuyana, en la cuna de Venezuela), cualquier venezolano entra en un trance, una situación emocional que no es normal para forasteros.

Este instrumento de cuerda pulsada, se rasga, golpea, puntea, se trina y hay quienes lo frotan con diversos objetos. Presenta varios tipos de afinación, y novedosos arreglos con cuerdas tradicionales y otros injertos muy ingeniosos. De diapasón corto o largo, el cuatro pasa de ser acompañante armónico a solista melódico a solista armónico, mixto, ya uno ni sabe cómo, la gente dice “que habla” y el que no es de aquí, por supuesto no entiende nada.

Algo pasa de manera curiosa que algunos afamados cuatristas se han iniciado en el oboe, cosa que nos toca de alguna manera, pues a los oboístas los queremos aun cuando ya no interpretan el instrumento, pero si tocan cuatro, creo que los apreciamos más.

Una de las cosas que mas salta a la vista es la cantidad de casas que tienen colgado uno o varios cuatros en la pared, en un cuarto o la sala, allí con su cabullita pendiendo de un clavo. Un personaje a veces silente pues en esa casa, ninguno lo toca. ¡Así mismo! No todo el mundo toca el cuatro, no es fácil. Pero todo el mundo tiene un cuatro. Quizá el hecho es que en Barquisimeto y sus alrededores es donde se producen los mejores cuatros del mundo y por esta encrucijada pasa muchísima gente, comercio, turistas, familias, que llevan al cuatro como regalo, desde hace muchos años.

Al final me surge la pregunta, sobre la particularidad del instrumento y la complejidad de nuestro gentilicio. No sé si el cuatro es así por nosotros o; si nosotros somos así por el cuatro. ¿Qué cómo somos? Somos especiales, como especial es este instrumento que se abre paso por el mundo, acompañado de arepas, sancochos, amor, penas, alegrías y gente con un corazón inmenso.

Que llegue a todos cuantos han cultivado este instrumento, quienes han escrito sobre su técnica, a sus fabricantes, diseñadores, innovadores, compositores y trovadores mis palabras de agradecimiento, sin dejar por fuera a quien tiene un cuatro en su casa como un símbolo de lo que somos y claro, sin apuros, ese instrumento esperará allí hasta que alguien se decida a charasquearlo, quizá algún nieto.

En estos días hemos estado en las calles conversando con peatones, trabajadores, estudiantes, llevamos un cuatro y unas maracas. El recibimiento es tan expontaneo, tan paisano, cercano. Muestras de un lenguaje común que está por lejos, mucho mas allá de las palabras. Si algo nos une como familia es esa simbología que se hace tangible alrededor del cuatro venezolano.

En la víspera de la fiesta de San Antonio, les invito a escuchar el compendio de nuestras emociones primarias al son del cuatro golpeao, tamunangue, golpes, velorios y donde quiera que usted esté, estará conectado mágicamente con ese misterio de lo que se distingue como #Soyvenezolano.

Por cierto y para terminar. No caiga usted en el error de decir «golpe larense», eso no existe. Es una propiación indevida, una desviación, una abreviación lingüística que toca el símbolo mas importante de nuestra cultura que casualmente está ligado al cuatro venezolano.

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