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¿Un oboe más fácil?

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Mi set-up y enfoque del oboe para el jazz

Desde hace algún tiempo he estado investigando sobre los distintos tipos de oboes, sus mecanismos, sus pros, sus contras y cómo facilitar la ejecución del instrumento. También he intentado cómo ampliar el registro agudo del oboe, algunas veces sin mucho éxito.

Comencé a estudiar oboe en 2013, luego de haber tocado flauta transversa. El interés renovado en mi instrumento surge de mi inquietud por el mundo del jazz y sus distintas variantes. Sí, hablar del oboe en el jazz puede ser algo extraño y puede llegar a pensarse incompatible , pero poco a poco me he dado cuenta de que esa concepción no es del todo cierta. Aunque el oboe es un instrumento “hostil” para el estudio del jazz y la improvisación, hay formas de aminorar o resolver las dificultades con las que nos enfrentamos  los oboístas al querer estudiar jazz de la forma más parecida a como lo haría un saxofonista. Este artículo intenta proponer posibles soluciones a dichas dificultades, a la vez que presento mi forma de estudiar jazz. ¿Alguna vez han escuchado un oboe en el jazz? Hay excelentes maestros que nos muestran lo bien que puede adaptarse el sonido del instrumento en este género musical. Entre los primeros que llegan a mi mente están Jean Luc Fillon (Oboeman) y Paul MacCandles del famoso grupo de jazz americano Oregon, dos músicos de referencia para cualquiera que quiera tomar esta inusual ruta del oboe y el jazz.

Jean Luc Fillon  y Paul McCandles

Estudio del jazz

Para hablar de cuáles son estas dificultades al estudiar jazz en el oboe, entremos en el contexto de cómo es estudiar jazz en un instrumento típico del género: el saxofón. El saxo guarda un gran parecido con el oboe por su registro, al menos su registro básico de 2 octavas y media, así como por la relativa cercanía de estos dos instrumentos en cuanto a su agilidad en esas dos octavas y media. Es por esto que, para mí, todo lo que se puede tocar en un saxofón en su registro básico también se puede tocar en el oboe. Esto teniendo en cuenta, por supuesto, que se requiere mucho más esfuerzo puesto que el sistema de llaves del oboe lo hace ciertamente un poco más complicado.

A un oboísta que quiera adentrarse en el universo del jazz le será muy útil ver cómo estudia jazz un saxofonista y adaptar su práctica en lo posible a esta metodología.  Poco a poco he incorporado estas ideas a mi rutina de estudio y me han ayudado muchísimo.

Un saxofonista que estudia jazz típicamente comienza su estudio como muchos otros vientos madera, con ejercicios de sonido, notas largas, practicando escalas y arpegios con distintas articulaciones y ritmos. Hasta aquí todo muy similar.  Sin embargo un saxofonista de jazz, a diferencia de un instrumentista clásico, también estudiará:

Arpegios

De acordes con 7mas, mayores, menores, aumentados con o sin séptima, suspendidos, disminuidos y cualquier variación posible que se nos ocurra, además de los modos de las escalas  mayor y menor melódica/armónica, todo esto en todas las tonalidades. 

Estándares de jazz

Al igual que en el mundo clásico, en el jazz existe un canon de repertorio que se espera que alguien inmerso en este mundo (o al menos en buena parte de él) conozca. No solamente se trata de aprender las melodías, también la progresión de acordes y posiblemente los licks clásicos o frases típicas del tema.

Gran cantidad de licks

Un lick o frase típica es un recurso esencial en el jazz. Podemos considerarlos como las piezas de lego de nuestro vocabulario en el jazz. Típicamente se aprenden en todas las tonalidades, se modifican, se combina con otros, se integra en otros temas distintos al tema de origen, y sirven como herramientas para inspirarnos y crear nuestro propio estilo y lenguaje.

 

Ejemplo de un lick característico de Charlie Parker

Improvisación

Después de memorizar un tema con su melodía, progresión de acordes y forma, viene la parte que hace al jazz ser jazz: la improvisación. No explicaré mucho sobre la improvisación porque es un tema muy extenso que merece su propio artículo, pero a un nivel básico en el jazz más típico esto se trata de navegar la progresión de acordes mientras creamos melodías basándonos en tales acordes.

 

Las “dificultades” del oboe en el jazz y mis soluciones

Cualquier persona que pretenda estudiar el género de una forma adecuada tiene que hacer un enorme esfuerzo, el cual se traduce en horas de estudio. ¡Muchas! Quizás para un saxofonista lo usual sea entre 3 o 4 horas. En el oboe también estudiamos mucho, típicamente de 2 a 3 horas. Quizás un poco más o menos, pero ciertamente menos que un saxofonista.

Esto nos presenta una primera “dificultad”:  un tiempo de estudio comparativamente reducido.  Simplemente no se puede tener en el oboe la misma resistencia que otros instrumentos debido a la naturaleza misma del instrumento, una caña muy pequeña y el esfuerzo físico que implica tocar manteniendo una columna de aire adecuada por largo rato. Estas características del oboe también están presentes en otras familias de instrumentos, es por esta razón que un clarinete en Mib y un saxo soprano tampoco podrán tocarse por largo rato en comparación con un clarinete en Sib y un saxo tenor. Es una dificultad entre comillas porque más que un problema debe verse simplemente como una característica del instrumento. Mi forma de lidiar con esto consiste en lo siguiente: 

Cañas más suaves para tocar más

Actualmente uso cañas un poco más suaves que las que usaba cuando tocaba en la orquesta. Como oboístas siempre buscamos una caña balanceada que nos dé las siguientes características en este orden de importancia: estabilidad en la afinación, flexibilidad, proyección y un sonido oscuro.

En mi experiencia, si hago una caña más suave enfocándome en que tenga la misma estabilidad que una caña de dureza media, esta también será un poco más flexible, aunque perderá un poco de proyección, resultando algunas veces ser también más brillante. Creo que vale la pena perder un poco de cuerpo en el sonido a cambio de más comodidad al tocar, permitiéndonos practicar por más tiempo que con una caña más dura.

En cuanto a tener un sonido oscuro con cañas suaves, no deberíamos tener problemas si logramos un centro comparativamente más pronunciado que en una caña de dureza media (pronunciado pero fino de anchura), y además mantenemos la simetría lo más perfecta posible en ambos lados de la caña, sin dejar la punta demasiado fina. Obtendríamos así un sonido oscuro, aunque con menor proyección. Al momento de raspar estas cañas ajusto todos los parámetros a la vez, la punta, los lados y la u, de esta forma me aseguro de que siempre se mantenga balanceada.

Para hacer mis cañas utilizo dos técnicas que facilitan el proceso. La primera es contar las pasadas de la cuchilla en todas las etapas del raspado, incluyendo el pre-raspado, para asegurarme de que estoy quitando la misma cantidad de material de cada lado. La segunda es tener siempre una fuente de luz adecuada al momento de raspar las cañas, de esta manera podemos ver bien la caña a contraluz y evaluar cómo va quedando el grosor en cada parte de esta, así como el relieve del raspado. Puede utilizarse una lámpara o simplemente la iluminación de una ventana. Tip: una pequeña linterna led recargable nos puede ayudar cuando no estemos en casa o no tengamos una ventana cerca.

Por otra parte, pienso que los oboístas deberíamos ser más abiertos a experimentar y usar cañas sintéticas, para que así salgan más modelos de distintas marcas y, por supuesto, bajen los precios dada la competencia. Para el saxofón, Legere tiene tres modelos de cañas distintos y una variedad de durezas, mientras que para el oboe tiene solo un modelo que viene en tres durezas. Las cañas sintéticas tienen la ventaja de ser consistentes y tener una larga vida útil, de modo que menos tiempo haciendo cañas sería una oportunidad magnífica para centrarnos en lo que realmente importa, hacer música.

Estudiar las digitaciones primero

Este es un truco que de seguro todos conocen, aunque a veces lo ignoramos o no le sacamos provecho. Cada vez que estudio un nuevo ejercicio/tema/pieza (si lo leo con partitura) comienzo por estudiar las digitaciones primero solo con el oboe, sin la caña, y con metrónomo. Doy varias pasadas y hago énfasis en los fragmentos más complejos, de manera que al empezar a sonar el oboe comienzo a leer fluidamente y puedo estudiar muchas más cosas cansándome mucho menos.

Simplificar digitaciones

Como mencioné antes, en el oboe se puede tocar todo lo que en un saxo en sus primeras dos octavas y media; pero en el oboe tenemos las dificultades del medio hueco, 3 digitaciones para Fa en las octavas baja y media y dos digitaciones para Mib también en las primeras dos octavas. Respecto a las digitaciones de Fa y Mib no podemos hacer nada, simplemente así es el mecanismo del oboe. Sin embargo, si ajustamos la llave del Si (índice de la mano izquierda) de manera que quede muy baja, podemos tocar Do#, Re y Re# medio y Re Agudo sin necesidad de usar el medio hueco, es decir, levantando el índice de la mano izquierda.

 

Digitaciones de Re medio con medio hueco y levantando el dedo índice.

Para lograr esto en mi oboe (Yamaha 422 automático) ajusto el tornillo de la llave del Si (índice mano izquierda) para que abra aproximadamente 0.5mm. Al hacer este ajuste tenemos que cerciorarnos de que el Mib medio responda no solo al atacar la nota, sino también al ligar desde notas de la octava baja y especialmente desde Sib agudo. En cada oboe el ajuste será distinto,  la idea es balancear que Do# a Re# suenen sin resistencia alguna y no cerrar mucho la llave para no afectar la afinación de Do# y Re agudo.

Estas digitaciones sin medio hueco las utilizo todo el tiempo, no solo como un recurso. Desde hace unos meses estoy re-aprendiendo todas mis escalas, arpegios y modos con estas digitaciones nuevas, las cuales al principio son incómodas porque hay que acostumbrarse a movimientos que antes no se hacían. Sin embargo, la ventaja de aplicar estas digitaciones al tocar pasajes complejos y rápidos es la fluidez y eficiencia. Siempre será más rápido subir y bajar el dedo índice que pivotar hacia adelante y atrás.

Comparación de las dos digitaciones para re medio (movimiento exagerado a propósito de ilustración)

El siguiente fragmento del solo de Michael Brecker en Some Skunk Funk ilustra el tipo de pasajes donde se le saca el mejor provecho a estas digitaciones. Con un tempo de negra a 152 las cinco veces que aparece el Mib y la vez que aparece el Re natural, este pasaje de semicorcheas es bastante complicado si usamos las digitaciones con medio hueco. En cambio, si usamos las digitaciones sin medio hueco se sentirá todo más fluido en cuanto a digitación.

 

 

En cuanto a la afinación y proyección de estas notas, el re y do sostenido se sienten más abiertos y la emisión es más fácil. La afinación baja apenas unos cents, lo que termina siendo beneficioso dada la tendencia de estas notas a estar altas.  Por su parte, el mi bemol puede sonar ligeramente menos enfocado. En algunos pasajes lentos o solos sigo usando las digitaciones con medio hueco porque se ajustan mejor al color que quiero conseguir en ese momento, especialmente cuando toco Mib medio o al ligar de Do# a Re# grave, hacia Do# a Re# medio,  ya que al tocar esas notas levantando el índice de la mano izquierda puede sonar abrupto.

 

¡El oboe  automático es tu amigo!

El oboe moderno de sistema conservatorio en su versión más común utiliza el sistema de octavas semiautomático. En este sistema se usa la primera llave de octava desde Mi medio hasta Sol# y para La hasta Do agudo se añade la segunda llave de octava activada con la tercera falange del dedo índice izquierdo (mientras se mantiene presionada la primera llave de octava). El sistema de octavas automático hace este trabajo por sí solo, de modo que  podemos tocar desde Mi medio hasta Do agudo solo utilizando la primera llave de octava. Esto permite tocar pasajes complejos más cómodamente y perfeccionar pasajes difíciles mucho más rápido.

Oboes Yamaha profesionales, Arriba el modelo 831 semiautomático y abajo el 832 automático, nótese en el 832 la ausencia de la segunda llave de octava.

Comúnmente una de las primeras cosas que escuchamos de muchos oboístas al hablar de oboes automáticos es «ese sistema lo usaban en Alemania pero ya casi nadie lo usa», o «no te recomiendo un oboe automático porque es más  complicado y cuando se desajusta es un dolor de cabeza»  y no puede faltar  «no vale la pena un oboe automático para la ventaja que te da».

La primera afirmación tiene bastante de cierto, los oboes automáticos ya no se usan tanto como antes, aunque todavía se venden y no es imposible encontrarlos. Solo basta echar un vistazo en las páginas web de la mayoría de los fabricantes de oboe, como Marigaux, Loree, Rigoutat, Yamaha, etc., para ver que ofrecen oboes automáticos. Estos todavía se usan en algunos países de Europa del este, Alemania y Holanda, y también son populares en Japón. Un oboe automático de segunda mano a veces puede conseguirse más económico que su versión semiautomática, una ventaja a la hora de comprarlo y quizás un obstáculo al venderlo.   

Lo segundo, «un oboe automático es un dolor de cabeza», también tiene algo de cierto. Estos oboes son más complicados que los semiautomáticos, pero esto no tiene porqué ser un dolor de cabeza si simplemente se toma el tiempo de estudiar y comprender cómo trabaja cada parte del mecanismo y la función de todos y cada uno de los tornillos de ajuste. También hay que tener en cuenta que estos oboes se calibran balanceando el ajuste de cada tornillo respecto a los demás y la secuencia de ajuste del mecanismo. Sobre el ajuste de oboes automáticos hablaré en otro artículo. Es bueno tener en cuenta que hay variaciones del mecanismo que cumplen la misma función, como es el caso de los oboes Howarth of London donde el sistema automático tiene solo dos tornillos de ajuste

Oboe Howarth of Lodon modelo S40 con sistema automático simplificado

Por otra parte, los Loree Royal automáticos permiten abrir la segunda llave de octava aun si se tiene presionado el dedo índice izquierdo, permitiendo mucha flexibilidad de digitaciones, especialmente en el registro Altissimo (La6 a Do7).

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Hansjörg Schellenberger con su oboe Loree Royal automático

Conclusiones y otras sugerencias

El oboe es un instrumento increíblemente complejo, nada más las cañas nos demandan una atención y tiempo considerable, el mecanismo nos exige precisión absoluta y el esfuerzo de tocarlo por mucho rato puede ser agotador. En este artículo presenté varias formas de cómo lidiar con esto, algunas de estas paradójicamente hacen al oboe un poco más complejo, es por esto que he titulado mi artículo “¿Un oboe más fácil? “. Creo que en realidad más que hacer al oboe menos complicado estas soluciones lo hacen más cómodo, ¡muchísimo más cómodo! Tener un oboe automático y usar las digitaciones sin medio hueco pienso es la combinación perfecta para el jazz, esta combinación me da mucha facilidad al practicar algún tema o pieza nueva y dominarla mucho más rápido.

Mi último punto es que el oboe es una herramienta para nuestra meta final que es hacer música, y si queremos hacer música compleja e intrincada ¿Por qué no sacarle filo a nuestra herramienta, modificarla y hacer que nos facilite el trabajo?

Autor:
Diego García Licata 

Corrección de estilo: 
María Gabriela Vignati 

 

Diego J. García L. es oboísta, compositor y  arreglista freelance, ha impartido cursos de armonía y composición musical en fundaoboehjk. Por favor ayúdalo a salir de Venezuela por un futuro mejor donando a su campaña gofundme o contratándolo en fiverr para arreglos musicales y música original

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